Taller 9
Horario 1004
Docentes:
Horas:
Taller: 11 horas
Nivel:
10
Sílabo:
En Chicha y sapo (1931), Martín Chambi retrata un juego de sapo en una chichería cusqueña. La escena sucede en una típica casa patio y retrata una situación doméstica especial a pesar de ser en extremo común. La casa, que de lunes a sábado es privada, el domingo ha sido abierta al público. Con un ramo de flores amarillas envueltas en papel rojo se anuncia en la puerta que por unas horas el espacio de adentro es público, comercial y de ocio. Adentro se compra, se toma y se juega. Aquí los límites entre lo público y lo privado, entre el trabajo y el placer, entre lo de él y lo de ella, son difíciles de trazar. Aquí la ciudad toma escala doméstica y el patio de la casa tiene algo de plaza.
En el PFC Ensayos domésticos se acogen y desarrollan todo tipo de proyectos asociados a la domesticidad y el cuidado. La elección del programa es libre a cada alumno pero siempre debe estar relacionada a algún tema de cuidado. Se proyectan edificios nuevos, se re-usan estructuras existentes, se imaginan nuevos modelos, se trabaja tanto en inmuebles como en muebles, todo con el objetivo de encontrar, revelar, imaginar y cuestionar nuestras ciudades desde el punto de vista del cuidado de los cuerpos, animales, vegetales y minerales.
Una breve lista de posibles programas: Vivienda colectiva, Infraestructura agrícola, Casas productiva, Santuarios naturales, Casas de acogida, Vivienda temporal, Refugios de animales y plantas, Centros de salud, Guarderías, Huertos urbanos, Comedores, Cementerios, Refugio de emergencia, Rutas de cuidado, Jardines urbanos.
SOBRE LA DOMESTICIDAD
Ensayos domésticos toma como punto de partida la crítica feminista a la casa unifamiliar moderna para cuestionar e imaginar nuevamente los límites entre la esfera de lo público y lo privado, así como las maneras en que se organiza el cuidado en la ciudad.
Lo que entendemos por domesticidad hoy corresponde a la construcción del ideal de hogar y familia del siglo XIX. Este ideal se construyó a partir de la oposición entre trabajo y vivienda, surgida con el capitalismo industrial. La vivienda se despojó de toda connotación productiva para convertirse en el refugio bien merecido del trabajador y en el espacio de lo femenino y lo privado. Esta construcción no solo no es natural, sino que ha sido fuente de constantes contradicciones, tensiones y desigualdades.
La casa, por supuesto, siempre ha sido un lugar de arduo trabajo; sin embargo, en la retórica de la casa moderna, este trabajo ha sido invisibilizado, retirado de toda lógica económica, aislado en núcleos unifamiliares y llevado a cabo principalmente por mujeres. Asimismo, este modelo de casa y la manera en que aísla el trabajo reproductivo en unidades unifamiliares o personales han dado lugar a ciudades extensas con serias consecuencias para el medio ambiente. Cuestionar el ideal doméstico moderno es necesario, al igual que imaginar nuevas formas de vivir juntos.
La arquitectura moderna de la casa unifamiliar ha desempeñado un papel activo en la materialización de este ideal a través de sus tipologías, acabados, decoración, distribución de espacios y multiplicación de umbrales de privacidad. Por oposición, también ha definido el espacio de lo que sucede fuera de ella. Si lo que ocurre dentro de la casa es privado y lo que está afuera es político, entonces la alimentación, el cuidado de los cuerpos y la violencia doméstica han sido continuamente retirados de la discusión pública para convertirse en asuntos personales. Que el cuidado sea un problema de todos implica reimaginar tanto la casa como la ciudad.
La crítica feminista de la casa ha evolucionado a lo largo de los últimos 50 años. La casa, estudiada por las feministas materialistas como un agente determinante en la desigualdad de género, es también el lugar de nuestros recuerdos más queridos. Muchas veces es el espacio donde conocimos el cuidado y el amor, y al que volvemos con añoranza. Como recuerda Bell hooks, la casa es también un lugar de resistencia de los cuerpos frente a una sociedad opresiva. ¿Cómo convertir la casa y la ciudad en espacios de cuidado, sin aislamiento, repensando nuevamente esos límites entre lo personal, lo público y lo político?
Imaginar también significa, en este caso, volver a mirar lo que está cerca. Si bien el ideal doméstico moderno ha sido tan influyente que se ha normalizado, también estamos rodeados de ejemplos que lo transgreden continuamente. En ese sentido, el Perú es un lugar con una gran riqueza de formas de vida que coexisten y subvierten la noción de la casa individual. Desde los movimientos de mujeres de finales del siglo XX, que dejaron en claro que la alimentación es un problema político y colectivo —lo que dio lugar a la aparición de nuevos espacios urbanos como los comedores populares—, hasta la chichería en la foto de Chambi, la vida colectiva de la maloca, los conventos coloniales y todos esos espacios estatales que insistimos en llamar «Casa»: la Casa de la Mujer, la Casa del Adulto Mayor, etc. También conocemos una cultura del cuidado que se extiende ha cuerpos no humanos. En el Perú se cría a los hijos pero también se cría el agua, la tierra es madre y las montañas cuidan.
CRÉDITOS: 11
REQUISITOS: Taller 8, Taller de investigación, Estructuras 3, Taller de Urbanismo 3, Prácticas Supervisadas, Historia y teoría de la arquitectura 4, Ética de la arquitectura y Aprobados 5 créditos de electivos de la especialidad