Taller 6

Horario 0601

Horas:

8 — Teóricas

Nivel:

06

Sílabo:

ARC226

Urbe elemental

El hábitat como dominio de la vivienda

La idea de la vivienda, como el ámbito de la privacidad, completamente separada del ámbito del trabajo o la producción y la vida pública –entre otras actividades cotidianas– ha sido una construcción ideológica de la modernidad occidental exportada alrededor del mundo. La vivienda como refugio, se ha decantado en un modelo de espacio doméstico extremadamente codificado, rígido, separando personas –roles- y actividades de forma extrema, homogeneizando formas de vida y fomentando la individualización.

 

En estos últimos años las condiciones de vida se han desfasado de los edificios que antes las albergaban y definían: la casa es la escuela, la universidad es la casa, el centro comercial es el centro de salud, la oficina está en cualquier lugar, todo se ha diluido. Los edificios asociados a un solo tipo de uso, un modelo de fragmentación de funciones en la ciudad, deben ser reconsiderados -por estas y muchas razones-, ya que sus estructuras espaciales han sido transgredidas.

 

El taller busca problematizar esta dialéctica entre el ámbito de la “casa” y el resto de actividades que conforman la vida cotidiana. Se revisarán diversas nociones alrededor de la vivienda colectiva, así como sobre el concepto de hábitat. El taller se convierte en una posibilidad para disolver las divisiones artificiales mencionadas y con esto, la condición urbana más asimétrica de condiciones de vida: la de centro (proveedor de servicios) y periferia (precaria y monofuncional).

 

Es así como se entiende al proyecto de arquitectura más allá de su condición objetual o autónoma, situándolo en relación a una serie de sistemas urbanos, redes materiales y sociales, concibiéndolo como una infraestructura que soporta procesos y acontecimientos diversos del oikos (vivienda-economía), como componente de un sistema mayor, potenciando la diversidad, más que como el contenedor de un programa o uso específico. La vivienda debe ser entendida más allá de la noción de recinto -donde uno reside-, a un lugar de domesticidad ampliada con nuevas capacidades y condiciones. Esto cambia las prioridades arquitectónicas de recintos a sistemas de asociación y construcción, de lo monumental a lo temporal, y de la aspiración de permanencia de la disciplina a una nueva agenda ambientalmente consciente.[1]

 

¿Puede el edificio ser entorno? ¿Puede el proyecto concebirse como un sistema de redes? ¿Puede ser una plataforma que fomente la fricción programática en vez de una tipología rígida? ¿Puede el edificio dejar de ser figura y pasar a ser fondo?

 

La premonición de Hood

Hace casi cien años, en 1931, Raymond Hood ideó el proyecto de arquitectura en la ciudad de Nueva York como “hábitat”, donde este debía ser capaz de albergar y producir el máximo de congestión urbana, y comportarse como un condensador social constructivista: una máquina para generar e intensificar deseables formas de relación humana.[2] Se enfocó en la idea del edificio plurifuncional, donde “todas” las actividades de la vida diaria podrían suceder en un mismo lugar, en un único edificio. Lo de Hood, fue tanto una crítica a la ciudad como un cuestionamiento a las capacidades y formulaciones del edificio.

[1] Reyner Banham & Francois Dallegret. (1965). A Home is not a House. Art in America.Vol 2. pp. 70-79.

[2] Rem Koolhaas. (1978). Delirious New York. The Monacelli Press. pp. 174.

 

CRÉDITOS: 8

REQUISITOS: Taller 5